Meteora, sea posiblemente el lugar más turístico del interior de Grecia, y no es para menos. Contemplar este conjunto de monasterios construidos en lugares imposibles, casi parece irreal, asemeja a un escenario de una película ambientada en otro planeta.
El paisaje es un conjunto de pináculos de conglomerado con paredes verticales inaccesibles. Antiguamente había un monasterio o un eremitorio casi en lo alto de cada pináculo, o incluso en cuevas o pequeños abrigos colgados en mitad de la pared. Actualmente solo quedan 6 monasterios habitados, y lo normal es visitarlos accediendo en vehículo por una carretera que se acerca a estos.
Sin embargo, casi se tarda lo mismo haciendo una ruta andando desde Kalabaka o Kastraki, los pueblos más cercanos a los monasterios, hoy provistos de gran infraestructura turística para alojar a los muchos visitantes que reciben. Además, si se va andando, se puede pasar por otros puntos que quedan al margen del turista habitual, como Agios Antonios, y las cuevas cárcel colgadas en la pared, y se pueden disfrutar de más panorámicas de los monasterios. En coche no siempre es posible parar en la carretera y fotografiarlas.
Cuando llegamos la tarde anterior a Kastraki, caía una fuerte tormenta. Estuvo lloviendo toda la noche hasta las 8 de la mañana del día siguiente, pero la suerte estaba de nuestra parte y conforme avanzaba el día, escampó e incluso salió el sol. Justo durante unas 7 horas, el tiempo que necesitamos para dar el paseo tranquilamente por todos los monasterios y visitar 3 de ellos.

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