lunes, 26 de octubre de 2015

100kms por Zagori. Día 1: Cañón de Vikos


Después de un par de días por el Monte Olimpo, y otro por Meteora, para aprovechar los pocos días más que íbamos a estar en Grecía quería hacer una ruta de varios días por alguna zona de montaña.

Cuando estuve organizando el viaje desde España, en principio, había pensado en visitar una isla, pero requería dedicar tiempo en ferry, logística para llegar al inicio de las excursiones y no disponíamos de mucho tiempo precisamente. Investigando otras zonas que pillaran más de camino, descubrí esta región de Zagoria y quedé impresionado en lo poco que pude ver: Su relieve, sus pueblos. !Que pueblos!, totalmente conservados, manteniendo la integridad y peculiaridad de la arquitectura tradicional, sus caminos y sus puentes. Y además, no pillaba muy lejos de Meteora.

Allí que nos vamos. Planee así una ruta de cuatro días mochila a la espalda, pero alojándonos en pueblos y un refugio de montaña guardado. Salía una ruta muy completa y variada, con un día recorriendo el fondo de un Cañón, otros de alta Montaña y un cuarto por pueblos muy auténticos y viejos caminos empedrados que los enlazan. Iban a ser etapas larguillas, sí, de 25kms, y más de 1500m de desnivel acumulado de media, pero no llevaríamos mucho peso y al tener ya los alojamientos reservados podíamos aprovechar las horas de luz al máximo.


Ruta en Wikiloc


Partimos de Vitsa, donde dejamos el coche de alquiler. Habíamos salido pronto de Ioannina, pues sabía que la etapa iba a ser larga, pero entre el trayecto, unos 40kms, y demás, no empezamos a andar hasta cerca de 9 de la mañana.  Hacía ya hora y media que había salido el sol, pero aun no había conseguido levantar la niebla que durante la noche se adueña de los valles.

De Vitsa a Monodendri, y de allí, después de acercarnos al pequeño monasterio de Agia Paraskevi, bajamos por una senda empedrada al fondo de la Garganta de Vikos. Un panel indica que este cañón está en el libro Guiness por ser el más profundo en relación con su anchura. Aunque parece ser que es algo controvertida esta medición, el cañón no deja de ser sorprendente. La garganta, durante unos 10kms se puede recorrer por su fondo, hasta llegar a una bifurcación. A la derecha, el camino vadea el río y sube hasta Papigo. Un pueblo encaramado en la ladera que cae desde la cumbre de Astraka hacia el fondo cañón donde la pendiente se suaviza un poco y permite asentamiento humano. A la izquierda, va hasta Vikos, el pueblo que da nombre a la garganta. Nosotros teníamos que ir a Papigo, pero nos desviamos antes para acercarnos a Vikos que quedaba más cerca a tomar una cerveza. Es un pueblo muy pequeño, el más pequeño de los que recorrimos, pero tiene dos tabernas, y un camino precioso que sube desde el cañón con unas vistas magníficas. Mereció la pena el desvío, que nos costó casi dos horas más de ruta, y que llegarámos ya prácticamente de noche a Papigo.


























Siguiente jornada

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