Cuarto y último día de ruta, pero también el más largo. Pues planeando como pasar por varios pueblos, enlazando trozos de camino que imaginaba iban a ser bien bonitos, y sobre todo, ver algunos puentes de piedra de los muchos que hay por la zona, había trazado una ruta un tanto sinuosa cambiando varias veces de dirección para así pasar por los enclaves más atractivos.
De Tspelovo a Vitsa, donde teníamos el coche, puede que no haya más de 10kms por el camino más corto, pero nos salieron 27. Aunque como los caminos eran buenos, no resulto ser la etapa más dura. De Tspelovo fuimos hacia Vradeto, primero una fuerte subida y luego pasando por un mirador con vistas magníficas al Cañón de Vikos, Luego a Kapesovo por la "Skala de Vradeto", un camino, empedrado y perfectamente conservado que salva un barranco dando múltiples revueltas. Resulta una gozada recorrerlo. !Que Camino!. Cuando llegamos a este segundo pueblo, era ya mediodía y cayó la primera cerveza.
En estos pueblos siempre hay una taberna junto a la iglesia y la plaza principal, con mesas a la sombra de un enorme ejemplar de plátano oriental . Resulta difícil superar la tentación de parar a tomar un botellín. Y en Grecia, los botellines son de medio litro.
El siguiente pueblo Koukori y el cuarto Kipoi, cerca de este se ubica un conjunto de puentes de piedra de lo más pintoresco. !Que puentes!. Puentes con nombre propio: Milos, Kalogeriko, Kokoro... Finalmente tras cruzar de nuevo el cañón de Vikos por el puente de Misious, otro camino empedrado, "La Skala de Vitsa", nos sube en varias revueltas al pueblo donde habíamos aparcado el coche casi 4 jornadas antes.

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