miércoles, 20 de julio de 2011

Gredos (I), Garganta Lóbrega

Tenía negociado desde semanas una escapada montañera. En principio la idea era Pirineos, pero temas familiares de ultima hora parecían peligrar la escapada.

Finalmente el viernes a las 11 de la noche, me llama el compañero con el que pensaba irme ... que puede escaparse y pensamos un plan cerca de casa.
- Vámonos a Gredos, que además hará mejor tiempo que en Piris
- Bueno, pero ¿donde?
- No conozco Galayos.
- Yo sí, pero hace ya 12 años de la última vez que estuve por allí, (de cuando escalaba) :frown:. Voy a pensar una ruta circular.

Y eso hice, estuve hasta las 12 revisando mapas, y al día siguiente a las 8 lo recogía en su casa y tiramos para Arenas de San Pedro. Allí pillamos un bus para Candeleda. Una vueltecilla por el pueblo para comprar pan y fruta y a las 11 y media en marcha,

Candeleda, está a 435m de cota, y la idea era subir la Garganta de Santa María y continuar por la Garganta Lóbrega hasta donde diera de si el día, las ganas y las fuerzas. La primera vez que estuve en Gredos en mi vida, hace ya 25 años, fue precisamente subiendo desde Candeleda a esas gargantas. Y me impresionó muchísimo aquella sierra por entonces desconocida para mi. En aquella ocasión sólo llegué a la conjunción de la Garganta Blanca y Garganta Lóbrega. Me quedé con ganas de remontar esta última garganta con ese nombre tan peculiar que da cierto morbillo.

Tras un par de horas de andar desde Candeleda llegamos a ese punto, donde está el Puente del Puerto de aspecto medieval, allí paramos a descansar, aliviar el calor, comida y siesta. A las 5 de la tarde nos volvemos a poner en marcha, parando lo necesario para no fenecer de calor. Además, ya no se va por el cómodo camino que habíamos traído desde el pueblo, pues este se separa de las gargantas para remontar la Loma de las Hiruelas hacia el Puerto de Candeleda, La garganta Lóbrega es bien bonita, pero muy larga, y hay que ir buscando los restos de una senda practicamente perdida ya, entre los helechos y las laderas escarpadas cerca del cauce. La garganta se cruza en varias ocasiones por puentes muy rústicos construidos con troncos y losas de piedra. Poco a poco vamos avanzando, ganando altura y la tarde va cayendo.

La idea era vivaquear cerca de la cuerda cimera. Pero, estando ya cerca, a las 23h, noche cerrada, nos topamos con una barrera infranqueable de piornos sin paso posible. Decidimos hacer allí noche y buscar el paso al día siguiente con más luz. Lo malo era que el único metro cuadrado llano estaba ocupado por un toro negro como la noche misma. Vamos, que me dio un buen susto pues casi me doy de bruces con el.

Tras buscar un buen rato un paso entre los piornos, no hubo otro remedio que echar valor y espantar la res que tras resistirse un poco, se fue dando mugidos para reunirse con la manada que pastaba bastante más abajo. Me dio pena haberle arrebatado así su cama, un balcón estupendo con vistas a toda la garganta. Cuando al rato, empezó a salir la luna llena detrás de la Peña del Chocarrón, justo donde estaba mirando el toro, recordaba la canción de los Gipsy Kings. ..."Ese toro enamorao de la Luna,.. que abandona por la noche la maná..."

Unas fotos:
Por el Camino del Puerto, La sierra al fondo


la Garganta de Santa María


Garganta Blanca


Puente del Puerto.


Garganta Lóbrega




Va cayendo la tarde


Y vamos ganando altura


Andando en plena noche...


Y justo antes de meterme en el saco, que ya había salido la luna

No hay comentarios:

Publicar un comentario