El verano del año 1989, fueron las primeras vacaciones de mi vida que tuve que estudiar. Me había quedado una asignatura para septiembre. Y aunque no estudié demasiado y disfrute muchísimo, (no podía ser de otra manera cuando tienes 21 años), también hice bastantes excursiones. Pero no sé, si por tener el examen y que me diese cargo de conciencia, o porque me atraía más quedarme con los amigos que tenía en Cazorla y salir de cañas, que irme solo a la Sierra, el caso es, que durante todo el mes de agosto no hice ninguna excursión de más de un día.
En la agenda de aquel año tengo apuntado que me subía a estudiar a lo alto de la cúpula de las Ruinas de Santa María. Por aquel entonces las ruinas estaban abiertas y se podía subir. También algunos días me fui al "camello", una formación rocosa que hay en el monte Salvatierra por encima de la Pedriza de San Isicio, cerca del castillo de Cazorla, e incluso recuerdo subir algún día con mis apuntes al filo de la Peña de los Halcones y estudiar allí encaramado mientras contemplaba los buitres volar sobre el pueblo, que desde allí se ve muy abajo, como si también lo estuvieses sobrevolando.
Pasó agosto, llegó la fecha del examen y tuve que viajar a Madrid para volver al día siguiente, y viendo que se acababa el verano decidí que tenía que hacer una ruta de dos días.
Entonces, yo era estudiante, no tenía coche, y mis aproximaciones a la sierra cuando no me llevaba nadie eran andando o usando el "correíllo". Una línea de autobús que los días laborables hacia el recorrido entre Cazorla y Coto Ríos. (Creo que aun sigue este servicio). El recorrido (38 kms) duraba dos horas, salía por la mañana de la Plaza de la Tejera a las 6 menos cuarto de la mañana.
El día previsto, 11 de septiembre del 89, intenté madrugar pero perdí el autobús. Como eran las 6 de la mañana y tenía ya la mochila y todo preparado, no iba a desperdiciar la oportunidad, por lo que me palenteé ir andando, y así fui hasta Arroyo Frío. No tengo apuntado la ruta que tomé entonces pues era un recorrido que hacía tantas veces aquellos años que he perdido la cuenta, y se me mezcla en la memoria la ruta que tomé en cada ocasión. En la agenda solo tengo apuntado: "pierdo correíllo, a Arroyo Frío andando, Volás, Roblehondo, Fuente de la Umbría, Feda...". Supongo que iría por la carretera hasta Burunchel, y luego tomaría el camino de la Mesta: subiendo desde Burunchel a la curva de la carretera conocida como Plaza de Toros y luego tras recorrer unos 300 metros más de la carretera volverme a salir, para pillar un camino que salía justo en el Puerto. El puerto de las Palomas de verdad, que no es donde está ahora el Mirador del Paso del Aire, sino que es donde arranca la pista del Salto del Moro. Allí volcaba la cuerda y tomaba un caminito que venía a salir justo en el puente que cruza el Río Guadalquivir bajo la depuradora de Arroyo Frío. (ahora este caminillo está intransitable, lleno de troncos secos atravesados, los restos del incendio)
De Arroyo Frío seguí la mesta subiendo por el jorro con mucha pendiente que hay para llegar a Las Navillas, y, por el Arroyo de los Ubios, enlazar con la pista y senda que conduce a la casa Forestal de Roblehondo. (también este trozo era de mis rutas habituales). Luego, pasando cerca del Vértice de la Calarilla llegué a la Fuente de la Umbría donde paré a comer y descansar un rato.Y por la tarde, por el barranco de la Tabarrera y Poyo Cerezo, caer al Embalse de los Órganos, o de la Feda (*), como se le llamaba entonces.
(*) La F.E.D.A (Fuerzas Económicas de Andalucía), fue una empresa que en los años 70 fue absorbida por Sevillana de Electricidad.
Cualquiera que haya bajado por Poyo Cerezo, no puede dejar de sorprenderse con las vistas del Picón del Haza y el cortado de cientos de metros donde está el Salto de Los Órganos, y la repisa del Cinto de las Higueras que arranca por encima de los túneles, con esos pinos centenarios agarrados a la poca tierra que se sustenta entre los paredones del Picón.
Pues, contemplando maravillado esa vista, me dije que tenía que ir por allí. Total, que tras pasar por el nacimiento de Aguas Negras para aprovisionarme bien de agua, me dirigí a la repisa, y rodeando la cara oeste del picón del Haza llegué hasta los Cortijos, llamados también del Haza. Sorprende la ubicación tan inaccesible de las ruinas de estas casas, casi al filo del voladero, como un nido de águilas. Lo difícil que tuvo que ser la vida en lugar tan aislado.
Allí decidí quedarme a pasar la noche. El trozo más llano para estirar el saco de dormir era los restos de la era. Aparto una piedra para dejar liso el terreno y,... ¿qué me encuentro debajo?. Una escolopendra de más de 10 cm. que a toda prisa, con sus "100 pies", corre a esconderse en una hendidura del terreno. Sobrepuesto de la impresión, levanto otra piedra, esta vez con más cuidado, y de nuevo me encuentro otra escolopendra. Y al levantar la tercera piedra,.. otra más. "!cielos!, como voy a dormir aquí rodeado de estos bichos!, con la de veces que había oído de lo peligroso de su picadura. Finalmente busqué otro sitio donde hubiese pocas piedras y allí me tumbé.
Pasé la noche. Ya no sé decir si dormí mucho o poco o soñaría con un desfile de cienpiés, lo que si recuerdo es oír romper monte y ver las sombras de unas monteses rondando cerca de mi.
Al día siguiente continué cinto adelante. Aunque el Castellón lo pasé por el este (desde el Arroyo de las Nogueras no se podía saber si por el oeste el cinto tendría continuación). Así fui hasta dar con la senda del Tranco del Perro. No conocía ni por referencias esa senda, y para mi fue todo un descubrimiento. Iba maravillado con el recorrido de la senda: "Senda hasta el collado de la Campana", (así tengo anotado en la agenda). Al bajar hacia el collado con el sol de la mañana a la espalda, En el Calarejo de los Villares que desde allí se ve justo enfrente, destacaba un punto blanco en la cumbre. !Una caseta de incendios que no conocía!. Dejé la mochila en el collado y fui a acercarme a la cumbre del Calarejo. Resultó estar bastante más lejos de lo que parecía y entre ir y volver eché más de dos horas.A la vuelta iba disfrutando de una de las mejores vistas que se pueden tener de las Banderillas y me llamaron la atención las ruinas de la casa Forestal de los Pardales. Pues que también fui allí a verlas de cerca. Con todo esto, cuando ya estuve de vuelta en el Collado de Roblehondo junto a mi mochila, era ya más de medio día.
Hacía calor y no tenía agua, así que decidí ir a lo seguro y conocido y bajar hacia la pista del Borosa, y buscar la fuente del Arroyo del Tejo que hay cerca de la huelga del Nidillo. Nunca había recorrido antes ese camino, pero no fue gran problema, y a las 5 de la tarde estaba ya en el museo de la Torre del Vinagre esperando el correíllo que me llevaría de vuelta a Cazorla.
Solo tengo unas pocas fotos de aquella excursión. La cámara que tenía entonces era una yashica compacta pequeña, (por supuesto analógica), heredada de mi abuelo y muy trillada ya. Las primeras fotos no salieron porque había enganchado mal el carrete y no corría. Finalmente me dí cuenta y lo enganché bien. En el negativo hay un fotograma con varias exposiciones superpuestas, la primera foto que tengo ya bien es del Embalse de los Órganos.
Cuelgo unas cuantas fotos de entonces, comparándolas con otras que tengo más recientes del mismo sitio.
En algunas casi no se nota diferencia, pero en otras si que se aprecia el inexorable el paso del tiempo.
Cortijo en ruinas en el Embalse de los Órganos:
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| (septiembre-1989) |
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| (diciembre 2006) |
Cortijo del Haza
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| (septiembre - 1989) |
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| (enero-2006) |
Caseta del Calarejo de los Villares
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| septiembre 1989 |
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| junio - 2009 |
Casa Forestal de Los Pardales
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| septiembre 1989 |
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| enero - 2007 |
Cortijos de Roblehondo:
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| septiembre 1989 |
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| agosto - 2010 |











Fantástico ¡¡¡
ResponderEliminarMuy bueno este reportaje, se nota el paso del tiempo.
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