Hoy, como todos los días entre semana, subía por las escaleras a mi puesto de trabajo ubicado en la planta 9 de un edificio de oficinas,pero notando un ligero dolor a cada paso. Unos pinchazos que al contrario de otros dolores, se soportan con agrado. Agujetas del pasado fin de semana, señal de haber realizado una actividad fuera de lo habitual y totalmente distinta a la labor cotidiana y sedentaria del trabajo.
Iba a ser a final de enero, y por el norte, pero las condiciones meteorológicas, nos hicieron aplazarlo una semana,.. una semana después el temporal seguía, azotando especialmente la zona donde íbamos a ir. Y, ya que teníamos permiso de escapada para este fin de semana,- ¿Qué hacemos al final?. ¿Nos vamos?, ¿Dónde?, ¿a Segura?...- Vamos a ver como está aquello de nieve....
Pues habiéndolo decidido apenas unas horas antes, madrugamos el sábado para recorrer los generosos 350kms que distan mi casa de Pontones. Nos empieza a amanecer por los campos de Montiel y ya se ve algo de nieve en las umbrías, pero no es hasta entrar ya en la sierra de Segura, entre Carrasco y Cortijos Nuevos, cuando ya hay una fina capa cubriendo suelo y árboles. Ha caído esta misma noche, y curiosamente sólo por esa zona, pues por Hornos no hay nada, y no es hasta casi volcar el collado de las Tejoneras cuando ya todo el manto blanco cubre todo el paisaje.
Paramos en Pontones a por un segundo desayuno. Del primero, a las 5 de la mañana ya el estómago ni se acuerda. Está todo el pueblo nevado con una capa de unos 20 cm. Mientras damos cuenta de una buena tostada con aceite y tomate hecha de !pan de Pontones!, debatimos sobre donde ir. La idea que habíamos rumiado durante el viaje era cruzar la Sierra del Almorchón, para llegar a la Matea o la Aldea del Cerezo, ,las dos únicas aldeas de la vega de Santiago donde hay bar, tomar allí una cerveza y volverse. Pero vamos a intentar salir desde la Cañá, (así es como llaman por la zona a Cañada Hermosa), pues es más corto, y con la nieve que hay, la ruta nos va a llevar bastante tiempo, y no se disponen de muchas horas de luz en estas fechas.
Enfilamos en coche por la carretera hacia Santiago y mis temores se hacen evidentes. Es imposible dejar el coche por allí. La carretera está despejada. Ha pasado la máquina, pero a ambos lados hay una barrera de entre 40 y 60cm de nieve, que impide aparcar. Habíamos visto, al salir de Pontones, que la carretera hacia el Nacimiento del Segura parecía que estaba también limpia, así que damos la vuelta como buenamente podemos y vamos hacia allí. Aunque desde Fuente Segura es bastante más distancia, los primeros 4 o 5 kms hasta Cañada Cruz, es por pista y terreno muy conocido por lo que que si nos pilla la noche a la vuelta no debería ser ya gran problema.
Poco después de las 10 y media nos ponemos en Marcha. Juan con raquetas y yo foqueando con esquís de travesía. Parece que hay unas rodadas sobre la nieve que suben por la pista hacia Cañada Cruz. Eso nos ayudaría mucho pues evitaría ir abriendo huella. Pero, !un chasco!. Son apenas 100m. La acumulación de nieve obligó al coche que intentó subir a darse la vuelta en la primera curva. Durante toda la pista vamos pisando nieve intacta solo hoyada por trazas de animales. El cielo está cubierto y empieza a nevar, y ya prácticamente no cesaría en todo el día. Cruzamos Cañada Cruz y a la altura de la Tiná de los Muertos nos apartamos de la pista que va a Don Domingo para enfilar hacia la Loma del Galayo. Nieva con fuerza, y nos planteamos darnos la vuelta por si nieva tanto que luego no podamos sacar el coche. Confiados en que llevamos cadenas para el coche, vamos a intentar al menos subir la cuerda y asomarnos a los Tornajos altos del Galayo.
Estando ya allí, parece que amaina la nevada y que empieza a abrir. Entre la nevada se intuye la cima del Galayo donde el viento ha retirado parte de la nieve dejando asomar piedras de la cumbre, y una gran manada de muflones que nos observan atónitos. No parece estar muy lejos. Vamos a hacer cumbre y ya allí vemos si seguimos o no.
Una media hora más tarde estamos en la cumbre del Picón del Galayo, y abajo, y relativamente cerca, se ven las casas de la aldea de Arroyo Venancia. Pensando más en el bar del Cerezo que en la posibilidad de que la nieve impida sacar el coche a la vuelta, bajamos hacia la aldea. Además la cara oriental tiene más nieve y me puede permitir bajar esquiando. Retiro las piles de foca, bloqueo las fijaciones y me lanzo. Pero se nota que hace más de de 12 años desde que no piso una pista de esquí y me noto muy inseguro. No puedo girar bien a la derecha. Luego me doy cuenta que llevaba la bota izquierda suelta y evidentemente eso limita bastante.
El resto de la bajada, ya con la bota apretada, disfruto mucho, a pesar de lo blanda que está la nieve y me obliga a ir despacio sin cargar el peso delante. Me caigo un par de veces al intentar esquivar alguna que otra piedra traicionera que la nieve cubre pero se delata por el bulto y se adivina ya demasiado tarde para conducir bien el giro que la evite. Pronto llegamos a Arroyo Venancia y propongo seguir el arroyo y asomarnos al chorreón de Loma Gerica y sus abrigos. Todo un espectáculo de hielo y carámbanos que casi llegan hasta el suelo.
A las 3 de la tarde entramos en la Aldea del Cerezo y el bar !está abierto!, y !lleno hasta las trancas!.
- "Aquí viene gente en bici, en todoterrenos, pero vosotros sois de los que van andando", ¿desde donde? - "De Fuente Segura...!, - ¿y no tenéis miedo a la nieve?"
- "Bueno, si vas bien equipao y conoces el camino".
- "Creo que tu ya has venido antes por aquí, no?".
Entonces recuerda cuando estuve hace un par de años, haciendo una ruta muy parecida, también en invierno pero con unas condiciones muy diferentes.
Tras un par de tercios y un café que tomamos en la puerta con vistas a las calles nevadas de la aldea, nos ponemos de nuevo en camino. Hay que regresar y no quedan muchas horas de luz. La vuelta la hacemos subiendo por la loma que se levanta a la espalda de la aldea para alcanzar un collado al sur de la Piedra del Cuervo que permite llegar a Hoya Maranza. Allí ya tomaríamos la pista hacia Cañada Cruz para reencontrarnos con nuestra huella de los primeros 3kms.
La subida la hacemos bastante bien, al principio seguimos una huella abierta por las vacas, que permite progresar cómodamente aunque dando mas vueltas de las necesarias. Luego alcanzamos una vaguada y un collado que da vistas al Picón del Galayo. La piedra del cuervo sin embargo está cubierta por la niebla.
En la cumbre de la loma se ha creado un ventisquero que no resulta fácil pasar calzando tablas de esquí. Al otro lado, cuando ya toca bajar, hay niebla. Niebla y nieve, y con lo despejada de pinos que está la cuerda de la Sierra del Almorchón, todo se ve blanco.No hay referencias, y al deslizarse sobre los esquís, hay momentos que no sabes si estás parado o te vas moviendo. Hay que tocar la nieve con los bastones para cerciorarte. Tampoco se aprecia el relieve y los cambios de inclinación te pillan por sorpresa.
Vamos bajando por un barranquillo que desemboca en el centro de la nava alargada que constituye Hoya Maranza. Ahora hay que ir a la izquierda para llegar a Cañada Cruz. Por intuición seguimos lo que parece ser el trazado de la pista, subiendo muy ligeramente por el límite de un pinar de repoblación y alcanzar un suave collado que da paso a un barranquillo donde ya crecen pinos más viejos y espinos ahora desnudos, cubiertos solo por la nieve que ha ido cayendo a lo largo del día.
Cae la tarde cuando alcanzamos nuestra huella de 8 horas antes. La nieve caída casi la ha tapado por completo y se desvanece mi esperanza de poder avanzar más rápidamente deslizándome por el surco de la pisada como si fuera esquí nórdico. Ya es terreno muy conocido, pero hay que seguir remando dando pasos e impulsandose con ayuda de los bastones. Poco después de las 19:30, ya noche cerrada, y 9 horas después de haber salido, llegamos de nuevo al coche.
Ha sido una jornada de Sierra estupenda, en unas condiciones y ambiente poco habituales. Que obligan a una progresión diferente, con esquís o raquetas. Para celebrarlo vamos a Pontones a tomar unas tapas y descansar estos músculos que aun hoy noto doloridos. ... Sí, pero que soporto con agrado.
Un vídeo donde resumo en 6 minutos las 9h y algunas fotos:
| Fuente Segura |
| Por la pista hacia Cañada Cruz |
| Cruzando el poljé de cañada Cruz |
| Por la Tinada de los Muertos |
| Cruzando la Loma de los Muertos |
| Tornajos altos del Galayo |
| Hacia el Picón del Galayo |
| Rebaño de muflones |
| Bajando hacia Arroyo Venencia |
| Cuevas de Loma Gerica |
| Llegando a la aldea El Cerezo |
| Subiendo hacia ala Piedra de El Cuervo |
| Sierra del Almorchón |
| En la niebla |
| Bajando hacia Hoya Maranza |
| Hoya Maranza |

Magnífico reportaje, Luis, y enhorabuena a los dos.
ResponderEliminarGracias Tomás
EliminarJejejeje... estáis los dos como cabras, y todo por una cerveza :-) Me ha encantado el reportaje Luis. No olvido "nuestro" proyecto, es que estas últimas semanas he tenido mucho jaleo en el curro, pero ya me voy desliando.
ResponderEliminarGracias J.A. Ea, No veas lo bien que sabe llegar a un bar así. La cerveza se saborea mucho mejor, y esa gente que monta un bar en una aldea medio perdida como El cerezo, ya tienen medio cielo ganado. jeje.
EliminarHe visto en mi blog tu comentario y he pasado inmediatamente a mirar el tuyo ya que últimamente uso y leo poco blogger. Me he divertido mucho con el video y, vaya mano de barniz que os pegasteis. El caso es que subiendo al Picón me di cuenta de que había unas trazas paralelas que parecían de esquís y se lo dije a mi colega, pero pensé: "no puede ser, ¿otro zumbao que ha venido por aquí haciendo travesía?". Más adelante descartamos la idea porque las trazas desaparecieron pronto. Pero mira tu por donde, el mundo es un pañuelo. En cualquier caso, admirable vuestra aventura y buenísimas fotos. Por último, un pequeño tirón de orejas, si me lo permites. Usa el casco en los descensos, por favor, por tu seguridad y porque si sigues sano podremos disfrutar mucho tiempo de tus aventuras. Gracias y enhorabuena.
ResponderEliminarJeje, nadie hace esquí en estas sierras y vamos a coincidir dos en el mismo sitio y casi en la misma fecha. Y bueno, tienes razón ahora todo el mundo usa casco en esquí de travesía. pero hace 19 años cuando yo me compré mi equipo, era diferente. Ya ves lo viejas que se ven ahora mis tablas tan largas y finas. Aunque tal como esquío yo, despacito y tranquilo, las caídas no pasan de un rebozón en la nieve, va a haber que empezar a llevar casco por prevención y también aunque solo sea por dar buen ejemplo. Gracias por el consejo.
EliminarNo me canso de ver la preciosidad de ruta y de fotos que has colgado. No vienes muy a menudo por aquí, pero cuando vienes aprovechas, ya lo creo que aprovechas, el tiempo hasta en las peores condiciones meteorológicas.
ResponderEliminarEnhorabuena por esta maravilla de ruta y por el reportaje.
Gracias Cesar, ..
EliminarEa, no tengo la suerte que tenéis otros de vivir pegados a la sierra así que cuando me hago los 300 y muchos kms que me separan de estas sierras tengo que aprovechar como sea.
No me canso de ver la preciosidad de ruta y de fotos que has colgado. No vienes muy a menudo por aquí, pero cuando vienes aprovechas, ya lo creo que aprovechas, el tiempo hasta en las peores condiciones meteorológicas.
ResponderEliminarEnhorabuena por esta maravilla de ruta y por el reportaje.