El segundo día por Tierras Altas sorianas, quería escaparme a conocer un pueblo abandonado de La Sierra de Cameros. "La Santa". Meses antes había visto una foto por casualidad y me encantó la estampa tan pintoresca que presentaba: un racimo de casas de piedra apiñadas en la ladera de un cerro coronado por la torre de la iglesia.
Lo ubiqué en un mapa e intenté trazar una ruta para llegar. Quedaba lejos de alguna carretera asfaltada del Valle de Cidacos, aunque si había pistas forestales que llegaban hasta el pueblo, por lo que para ir y volver en el día, lo mejor era trazar una ruta en Bici. Y eso hice, combinando pistas con caminos e intentando pasar además por otros pueblos abandonados.
Empecé a Pedalear desde Arnedillo, unos kilómetros por la carretera hacia Soria, para enseguida tomar el desvío hacia Munilla y Zarzosa. Antes de llegar a este último pueblo ya tomo una pista de tierra que cruza el río Manzanares y va remontando el valle hasta un punto ya cerca del Hayedo de Monterreal donde lo vuelvo a cruzar para enfilar la cuesta que sin tregua asciende hasta el pueblo semiabandonado de Larriba. La iglesia, con el techo hundido, apenas se mantiene en pie, pero en el pueblo se están rehabilitando algunas casas, por lo que hay esperanza que no caiga en el abandono total.
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| Valle del Cidacos, cerca de Arnedillo |
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| Muro en Larriba |
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| Espadaña de la iglesia de Larriba |
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| Iglesia de Larriba |
Desde Larriba una pista va faldeando todo este sector de la Sierra de Cameros sorteando los barrancos que conforman toda la cabecera de la cuenca del río Manzanares y poco a poco se va dirigiendo hacia el norte, para volcar la cuerda divisoria entre El Manzanares y el Jubera, Sembrada ahora de molinos, generadores eólicos.
Por la cuerda, hacia el este, se llega en pocos kilómetros a la ermita de Santa Ana, situada en un otero privilegiado con vistas a peña Isasa. Este punto además es un cruce de Caminy de aquí parte una pista que va hacia mi objetivo, el pueblo deshabitado de La Santa.
La estampa que presenta el Pueblo cuando lo ves entrando desde esta Pista es realmente bonita. pero ya, todas las casas excepto una que estaba habitada (supongo que solo en días contados) están en ruinas. Afortunadamente la Iglesia ha sido reconstruida. También albergo esperanza que este pueblo no llegue a arruinarse completamente.
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| Vistas desde Larriba |
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| Hayedo entre pinares, |
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| Ermita de Santa Ana y Peña Isasa al fondo. |
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| Aldea de La Santa |
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| La Santa |
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| La Santa |
Desde la Santa una pista baja hacia la carretera del Valle de Jubera. Pero mi intención era ir a conocer otro pueblo, Oliván. Al que no llega pista alguna, pero desde la Santa había visto un ramal de pista que se acercaba mucho. Resultó ser mitad pista y mitad cortafuegos, pero era bastante ciclable y casi todo cuesta abajo, por lo que me fui acercando hasta divisar a Oliván a poco más de un kilómetro de distancia.
La pista acaba repentinamente en el extremo de una loma, a unos 100 metros del cauce del río. encuentro un camino que llega hasta el cauce, pero a partir de allí nada. Oliván queda a menos de un kilómetro, pero una maleza de zarzas, jaras y aulagas me impide avanzar y menos aun con la bici. Finalmente tengo que progresar saltando entre las piedras del cauce del río que es el único pasillo que hay libre de maleza. Así, cargando con la bici, empujándola donde puedo y si no, sobre los hombros, consigo acercarme al pueblo y finalmente encontrar un camino donde ya puedo llevar la bici rodando hasta las primeras casas del pueblo. Allí para a comer y descansar. Cargar con la bici es duro.
Oliván presenta un par de casas aun en pie, y al parecer mantenidas y una calle empedrada bien bonita.
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| Oliván, visto desde la pista Cortafuegos (con zoom) |
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| Río Jubera, cerca de Oliván |
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| Oliván |
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| Calle de Oliván |
Son más de las 3, se va haciendo tarde y tengo que continuar, pues me esperan a las 5 en Arnedillo. Desde Olivan hay un camino bastante evidente que llega hasta la carretera del Valle de Jubera. Es estrecho y bastante elevado sobre el cauce, pero puedo ir sobre la bici un buen rato. Finalmente llego a la carretera y la tomo valle arriba, pero al poco de pedalear sobre el asfalto me doy cuenta que he pinchado. Arreglarlo me supone casi 20 minutos de retraso y el sol va cayendo, pero ya no debe quedar mucho solo una cuesta la mitad por carretera asfaltada hasta su final y la otra mitad por pista en buen estado que sube hasta la línea de cumbres que separan los valles del Jubera y del Cidacos, jalonada por generadores eólicos.
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| Río Jubera |
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| Antoñanzas y Sierra de Peñalmonte |
En el collado diviso el ultimo pueblo abandonado por los que pasaría este día. Antoñanzas, y al fondo, dominando el horizonte, Peña Isasa. Apenas queda media docena de casas en ruinas. El campanario de la iglesia aun se resiste a caer. Disfruto de los últimos rayos de sol del día antes de ponerme a empujar de nuevo la bici. A partir de aquí ya no hay pista ciclable, sino un camino arriero que en fuerte pendiente baja hasta le cauce del barranco.
Bajando por el camino me cruzo con un paisano con el que comparto camino y una agradable charla sobre esta zona de La Rioja. Me cuenta que cuida el camino para que no se pierda y la verdad es que es un sendero bien bonito y en algunos puntos, especialmente donde cruza los barrancos hay que estar atento para no perderlo.
Así llego hasta Arnedillo, después de casi 50kms y más de 1200m de desnivel. Una ruta estupenda y como colofón, casi una hora en remojo en las pozas termales de Arnedillo. Te quedas nuevo.
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| Antoñanzas |
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| Iglesia de Antoñanzas |
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| Sendero de Antoñanzas a Arnedillo |
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