viernes, 7 de diciembre de 2012

Por las Montañas de Ax (2) Besines - En Beys

El segundo día era aparentemente sencillo. Tan solo un desnivel de 450m y poco más de 8kms. Pero claro, todo por alta montaña, con las condiciones de nieve que había y el gran  peso que llevábamos a la espalda. (piolet, crampones, raquetas, ropa, sacos de dormir, comida para 3 días y enseres para cocinar)..... hizo que fuera mucho más duro que lo que los números parecían indicar.

Salimos sin prisas a las 10 de la mañana después de haber descansado bien, pero, aunque el día no amaneció malo, al poco de arrancar ya apuntaba el tiempo inestable. Se veía venir nevando por las montañas del oeste.

Refugio Besines

Con tanta nieve los arroyos están tapados y hay que llenar agua en el primer hueco que encontramos.

Al principio se sube por un valle muy bonito, alternándose pequeñas palas de nieve muy blanda, que cuesta remontar, con llanos y lagos helados cubiertos de nieve.

Había que llenar agua cuando tenías la oportunidad de encontrar un hueco en nieve. El manto blanco tapaba todos los posibles Arroyos. Pero además, el agua que cargábamos en la mochila se congelaba al cabo de un rato. Hacía mucho frío, !hasta un litro de vino que llevaba, llego a congelarse en parte!.





Alcanzamos el collado más tarde de lo previsto y lo volcamos sin parar apenas. Hace viento y frío,  y queremos llegar cuanto antes. Descansamos unos instantes en un lugar resguardado para agruparnos y continuar juntos ya que el valle por donde tenemos que bajar no presenta buen aspecto. Hay mucha nieve, y la niebla empieza a cubrir las cumbres.



El paisaje se torna todo blanco. Sin apreciarse siquiera la huella ni el relieve del terreno

La nieve cada vez es más profunda y el fondo del valle está lleno de trampas. El río y muchas rocas están tapadas por la nieve y puedes hundirte entre dos piedras ocultas sin darte cuenta. Además la huella que el primero ha abierto puede que no sustente al que viene detrás. Y así nos pasó varias veces, que nos hundimos hasta la cintura o más arriba. Para salir había que ensanchar la zanja, quitarse la mochila, y las raquetas, que frecuentemente se enganchaban entre las piedras bajo la nieve, y buscar apoyo. Más de 10 minutos tardabas en toda la maniobra y creo que en alguna ocasión, sin la ayuda de otro no se hubiese conseguido salir.

Y al refugio parecía no poder llegarse nunca...





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