sábado, 3 de marzo de 2012

Peñagolosa. Cumbre de Castellón. (I)

A principios de marzo, aprovechando un viaje a Valencia fui a conocer esta cumbre que desde hace años tenía gana de conocer.

La había visto desde lejos, una ruta en bici que realicé hace 11 o 12 años, por el Maestrazgo, después de subir más tiempo empujando la bici que pedaleando una empinada cuesta que lleva de Castevispal a Puertomilgalvo, al fondo, al este, destacaba una montaña sobre el resto. Era Peñagolosa.  

Desde Valencia, un sábado muy temprano me acerqué hasta el pueblo Villahermosa del Río. Desde allí partía la ruta que, sobre mapa, me pareció más atractiva. Como tenía tiempo hasta el domingo a medio día, cargué con la mochila y el saco de dormir con la idea de hacer noche en la ruta y tomármelo con calma.  

Villahermosa del Río y Peñagolosa al fondo.
Villehermosa del Río es un pueblo montado a horcajadas en una peña. El castillo, o lo que queda de el, está en lo más alto. Justo debajo la iglesia en la única zona llana, y el resto del pueblo se desparrama a ambos lados de la peña, hacia el Río Mijares al oeste y hacia el Río Carbó al este. Aparqué a la entrada del pueblo en la parte que mira al río Mijares, por lo que para empezar la ruta tuve que subir a la plaza y volver a bajar por el otro lado. Aproveché para recorrer un poco sus callejuelas, comprar pan y un trozo de una estupenda empanada de espinacas, y parar a tomar un café en el primer bar que encontré abierto.


Villahermosa del Río

Villahermosa del Río

La ruta que tenía previsto remonta por un camino junto al Río Carbó. Me llamó la atención encontrar señales del GR7, el mismo que después de atravesar sierras de Valencia, Alicante y Murcia, se divide en dos, para uno de sus ramales pasar por las sierras de Cazorla y Mágina, y por el mismo pueblo de Cazorla.


Río Carbó

Sendero junto al Río Carbó

Mas de Roncales

Este camino me encantó especialmente, y las sierras que recorrí me recordaron en muchos aspectos a las sierras de mi tierra, especialmente a la zona baja de la Sierra de Segura: la roca caliza muy estratificada y con diferentes tonalidades. La vegetación: pino carrasco, romero, enebro, y sobre todo, muchos cortijos medio abandonados, encaramados sobre las peñas junto a unos pocos metros cuadrados de tierra llana artificialmente conseguidos a base de aterrazamientos.

Sendero junto al Río Carbó

Molino de abajo del Carbó

Casa Cardas
Al principio la cuesta es suave, unos kilómetros muy agradables junto al río que hay que vadear en múltiples ocasiones. Tras llegar a un molino y al único puente del camino el camino va alejándose del río y ganando progresivamente altura y pendiente. Se pasan un par de cortijadas (aquí se llaman "mas")  y se afronta la cuesta definitiva que permite alcanzar La Lloma Plana. Un amplio collado donde el camino vuelca hacia el Santuario de San Juan de Peñagolosa.

Barranco de las cuevas del Carbó

Mas de Coria

Camino hacia San Juan de Peñagolosa

Mas de los Juanes

Hasta allí había caminado con sol y hasta pasando calor, pero los últimos metros antes del collado, y más aun, volcando hacia el otro lado, la temperatura había bajado considerablemente. Encontré pegotes de nieve y hacía bastante frío. Por eso cuando llegué al Santuario, al entrar a su hospicio y mesón, me pareció de lo más acogedor y me imaginaba a los peregrinos o viajeros siglos atrás cuando tenían que hacer los viajes andando o en caballerías, la sensación que debían sentir al llegar, los días fríos o con mal tiempo, por fin a una posada.   

San Juan de Peñagolosa

Tomé un par de cervezas, una comida frugal, y como tenía toda la tarde por delante, me dirigí hacia la cumbre de Peñagolosa, que del santuario queda ya bastante cerca. Cerca, pero con un buen desnivel a superar que por nieve blanda y sin huella pues me salí del camino para pasar por una fuente, no se hizo precisamente cómodo.

Cumbre de Peñagolosa desde el Mas de la Cambreta

Mas de la cabreta y Cingles de Marcén


Cumbre de Peñagolosa
Continuación en siguiente entrada.




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