Este invierno ha sido excepcional la cantidad de nieve que ha caído en Sierra Nevada.
Este pasado fin de semana, ya a finales de mayo, pero aun con bastante nieve en la Sierra, especialmente en su extremo occidental, nos juntamos tres amigos con la idea de completar una integral de los tresmiles en esquís que habíamos empezado 13 años antes. Pero no pudimos terminarla en esta ocasión, pues se torció el plan. Bueno, lo que realmente se torció fue mi rodilla. El plan se pudo enderezar aunque no completáramos la integral. ..-A ver lo que tarda en enderezarse mi rodilla-.
Fue en Febrero de 1997, apenas unos meses después de adquirir nuestro primer equipo de esquí de travesía, hicimos la subida al Caballo desde Los Albergues y bajada hacia Nigüelas. Saliendo un sábado de Granada en el autobús que te deja en la estación, y cargando con todo el peso de mochila y tienda hasta Elorrieta y la laguna de Lanjarón donde acampamos. Creo que aquella noche será la que haya pasado más frío en mi vida. A la mañana siguiente, dentro de la tienda el termómetro marcaba 9 grados bajo cero. Continuamos al día siguiente, ya con el sol bastante alto, hacia la cumbre del Caballo y bajamos hacia Nigüelas. Tuvimos suerte y encontramos a otros esquiadores de travesía que tenían hueco en su todoterreno y se ofrecieron a llevarnos, ahorrándonos unas cuantas horas de porteo por la pista.
El pasado fin de semana volvimos a juntarnos los mismos tres de aquella vez. Y es que, no es fácil, cada uno vivimos en un sitio desde Canarias a Madrid, con nuestros compromisos familiares, y conseguir disponer de tres días lleva sus negociaciones.
Finalmente el pasado jueves 20 de mayo salimos hacia Sierra Nevada. El plan era dejar el coche en Guadix y pillar un autobús hacia Granada donde habíamos quedado con un taxi-todoterreno que nos subía a los Albergues. De allí disponíamos de dos días y medio para llagar a Jeres.
Así, a las 11 de la mañana estábamos calzandonos los esquíes en la cuesta de Cauchiles.,a 2600m de altura. Subir a las posiciones y a la Carihuela no costó demasiado. Bueno, siempre piensas que llevas demasiado peso, y que seguro vas cargando con cosas que podías haber prescindido.
En la Carihuela unas cornisas bestiales desafían la gravedad. A quitar focas, y una bajada breve pero divertida hasta la base del cerro de los machos, zona más segura por si acaso a alguna de esas cornisas le da también por bajar. De aquí hasta Loma Pelada ni se aprecia el trazado de la pista, todo es una ladera bastante inclinada, pero como casi no hay desnivel, y la nieve está bastante blanda, lo hacemos sin poner las focas deslizando y andando con la talonera suelta.
Decidimos ir a pernoctar al refugio de Villavientos por encontrarse en una zona sin nieve y ser más factible allí encontrar agua. Efectivamente, en Loma Pelada, en su cara occidental, por debajo de la pista encontramos varios pequeños arroyos limpios que nos permiten provisionarnos de agua. No conocía el refugio de Loma pelada, y me sorprende gratamente su ubicación y sus vistas. La noche anterior habíamos mal dormido tan sólo 4 horas, así que lo que resta de tarde lo dedicamos a descansar a la puerta del refugio mientras preparamos la cena y vamos viendo como se alargan las sombras de los Crestones de Rio Seco y el sol se oculta justo tras la cumbre del Veleta.
El Sábado a las 7 de la mañana ya está dando el sol en el Veleta, y al poco rato da en el refugio, pero la nieve se ha endurecido mucho. Nada más salir, hay que atravesar una pala muy inclinada que exige unos buenos cantos. Un poco más adelante, cuando ya se dan vistas a la Caldera, la pendiente ya es muy suave. La nieve es más blanda y decido poner focas y cuchillas. pero en un descuido se me cae una de las cuchillas y se desliza unos 30 metros. Voy a recogerla esquiando y al dar un giro en un lugar sin apenas pendiente, no recuerdo exactamente que pasó, siento un dolor fuerte en la rodilla y caigo deslizando cabeza abajo unos metros.
Me temo que esto va trastocar todo el plan. Me incorporo como puedo, intento andar y bien , aunque si hago algún movimiento raro se repite el dolor. ¿Que hacer?,. ¿Continuar o intentar seguir?. Voy a probar llegar hasta el Mulhacen a ver que tal voy. Subo con los esquís a la espalda, pues voy mucho mejor con botas más blandas y los crampones. A pesar del peso que supone cargar con la mochila y el añadido de las tablas y botas de esquí, puedo subir sin penar demasiado, pero al llegar a la cumbre, e intentar calzarme las botas de esquí y dar un paso, un dolor agudo que veo las estrellas.
No hay vuelta de hoja. Lo más sensato es bajar cuanto antes. Así que a cargar de nuevo todo el peso y hacia Trevélez, el pueblo más cercano. Son las 13h, recuerdo que había un autobús que pasaba de allí a Granada a las 5 y pico de la tarde.
Conseguimos llegar al pueblo en 4 horas desde la cumbre del Mulhacén, yo casi a pata coja, pillamos el autobús, pero no acaba aquí la odisea. El autobús recorre todos los pueblos de la Alpujarra y no llega a Granada hasta las 9 de la noche. A esa hora ya no había autobuses para Guadix, donde tenemos el coche. Durante el viaje hemos tenido tiempo de usar el móvil y hacer averiguaciones. Hay un tren a las 9:10 Granada-Almería que para en Guadix. Así que justo al llegar a la estación, sin esperar a recoger la mochila, pillo un taxi a la estación de tren, donde llego con tiempo sobrado, pues el tren viene con 15 minutos de retraso. A Guadix llego a las 10:30, pero aun me quedan andar 3kms pues la estación de tren está separada del centro, y bien lejos de la de autobuses.
Por fin a las 12 de la noche estamos ya en Granada, cargando las mochilas en el coche y buscando un bar abierto para cenar algo. No había tomado nada desde el desayuno. Nos vamos a dormir a Jaén. Al día siguiente, en Urgencias, me vendan toda la pierna, y sin poder hacer un diagnóstico claro, (al menos tengo esguince de ligamentos), toca reposo, y visita al traumatólogo en unas semanas cuando baje el hinchazón.
Este pasado fin de semana, ya a finales de mayo, pero aun con bastante nieve en la Sierra, especialmente en su extremo occidental, nos juntamos tres amigos con la idea de completar una integral de los tresmiles en esquís que habíamos empezado 13 años antes. Pero no pudimos terminarla en esta ocasión, pues se torció el plan. Bueno, lo que realmente se torció fue mi rodilla. El plan se pudo enderezar aunque no completáramos la integral. ..-A ver lo que tarda en enderezarse mi rodilla-.
Fue en Febrero de 1997, apenas unos meses después de adquirir nuestro primer equipo de esquí de travesía, hicimos la subida al Caballo desde Los Albergues y bajada hacia Nigüelas. Saliendo un sábado de Granada en el autobús que te deja en la estación, y cargando con todo el peso de mochila y tienda hasta Elorrieta y la laguna de Lanjarón donde acampamos. Creo que aquella noche será la que haya pasado más frío en mi vida. A la mañana siguiente, dentro de la tienda el termómetro marcaba 9 grados bajo cero. Continuamos al día siguiente, ya con el sol bastante alto, hacia la cumbre del Caballo y bajamos hacia Nigüelas. Tuvimos suerte y encontramos a otros esquiadores de travesía que tenían hueco en su todoterreno y se ofrecieron a llevarnos, ahorrándonos unas cuantas horas de porteo por la pista.
El pasado fin de semana volvimos a juntarnos los mismos tres de aquella vez. Y es que, no es fácil, cada uno vivimos en un sitio desde Canarias a Madrid, con nuestros compromisos familiares, y conseguir disponer de tres días lleva sus negociaciones.
Finalmente el pasado jueves 20 de mayo salimos hacia Sierra Nevada. El plan era dejar el coche en Guadix y pillar un autobús hacia Granada donde habíamos quedado con un taxi-todoterreno que nos subía a los Albergues. De allí disponíamos de dos días y medio para llagar a Jeres.
Así, a las 11 de la mañana estábamos calzandonos los esquíes en la cuesta de Cauchiles.,a 2600m de altura. Subir a las posiciones y a la Carihuela no costó demasiado. Bueno, siempre piensas que llevas demasiado peso, y que seguro vas cargando con cosas que podías haber prescindido.
En la Carihuela unas cornisas bestiales desafían la gravedad. A quitar focas, y una bajada breve pero divertida hasta la base del cerro de los machos, zona más segura por si acaso a alguna de esas cornisas le da también por bajar. De aquí hasta Loma Pelada ni se aprecia el trazado de la pista, todo es una ladera bastante inclinada, pero como casi no hay desnivel, y la nieve está bastante blanda, lo hacemos sin poner las focas deslizando y andando con la talonera suelta.
Decidimos ir a pernoctar al refugio de Villavientos por encontrarse en una zona sin nieve y ser más factible allí encontrar agua. Efectivamente, en Loma Pelada, en su cara occidental, por debajo de la pista encontramos varios pequeños arroyos limpios que nos permiten provisionarnos de agua. No conocía el refugio de Loma pelada, y me sorprende gratamente su ubicación y sus vistas. La noche anterior habíamos mal dormido tan sólo 4 horas, así que lo que resta de tarde lo dedicamos a descansar a la puerta del refugio mientras preparamos la cena y vamos viendo como se alargan las sombras de los Crestones de Rio Seco y el sol se oculta justo tras la cumbre del Veleta.
El Sábado a las 7 de la mañana ya está dando el sol en el Veleta, y al poco rato da en el refugio, pero la nieve se ha endurecido mucho. Nada más salir, hay que atravesar una pala muy inclinada que exige unos buenos cantos. Un poco más adelante, cuando ya se dan vistas a la Caldera, la pendiente ya es muy suave. La nieve es más blanda y decido poner focas y cuchillas. pero en un descuido se me cae una de las cuchillas y se desliza unos 30 metros. Voy a recogerla esquiando y al dar un giro en un lugar sin apenas pendiente, no recuerdo exactamente que pasó, siento un dolor fuerte en la rodilla y caigo deslizando cabeza abajo unos metros.
Me temo que esto va trastocar todo el plan. Me incorporo como puedo, intento andar y bien , aunque si hago algún movimiento raro se repite el dolor. ¿Que hacer?,. ¿Continuar o intentar seguir?. Voy a probar llegar hasta el Mulhacen a ver que tal voy. Subo con los esquís a la espalda, pues voy mucho mejor con botas más blandas y los crampones. A pesar del peso que supone cargar con la mochila y el añadido de las tablas y botas de esquí, puedo subir sin penar demasiado, pero al llegar a la cumbre, e intentar calzarme las botas de esquí y dar un paso, un dolor agudo que veo las estrellas.
No hay vuelta de hoja. Lo más sensato es bajar cuanto antes. Así que a cargar de nuevo todo el peso y hacia Trevélez, el pueblo más cercano. Son las 13h, recuerdo que había un autobús que pasaba de allí a Granada a las 5 y pico de la tarde.
Conseguimos llegar al pueblo en 4 horas desde la cumbre del Mulhacén, yo casi a pata coja, pillamos el autobús, pero no acaba aquí la odisea. El autobús recorre todos los pueblos de la Alpujarra y no llega a Granada hasta las 9 de la noche. A esa hora ya no había autobuses para Guadix, donde tenemos el coche. Durante el viaje hemos tenido tiempo de usar el móvil y hacer averiguaciones. Hay un tren a las 9:10 Granada-Almería que para en Guadix. Así que justo al llegar a la estación, sin esperar a recoger la mochila, pillo un taxi a la estación de tren, donde llego con tiempo sobrado, pues el tren viene con 15 minutos de retraso. A Guadix llego a las 10:30, pero aun me quedan andar 3kms pues la estación de tren está separada del centro, y bien lejos de la de autobuses.
Por fin a las 12 de la noche estamos ya en Granada, cargando las mochilas en el coche y buscando un bar abierto para cenar algo. No había tomado nada desde el desayuno. Nos vamos a dormir a Jaén. Al día siguiente, en Urgencias, me vendan toda la pierna, y sin poder hacer un diagnóstico claro, (al menos tengo esguince de ligamentos), toca reposo, y visita al traumatólogo en unas semanas cuando baje el hinchazón.

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