La sierra de la Cabrilla, es de los cordales montañosos más bonitos de la Sierra. Allí se encuentran las cotas más altas del Parque Natural y sus vertientes verticales hacia el Guadalentín y hacia Castril la hacen parecer casi inexpugnable. Allí, en los poyos de la Carilarga tengo entendido que habitaba el último quebrantahuesos antes de la reciente reintroducción. Desde luego inmejorable lugar para buscar refugio, En sus paredones hay poyatos colgados que ni siquiera los machos monteses podrían acceder.
El pasado fin de semana estuve recorriendo la cuerda de la Marcolla. Esto ya no es La Cabrilla propiamente dicha, sino una estribación hacia el suroeste que se separa de la cuerda principal agarrándose al cauce del Guadalentín. Allí, en un alto apenas destacable de la cuerda, se levanta una pequeña caseta de fogoneros ya medio en ruinas. Recordé cuando hace 23 años, un 20 de diciembre del 1987, llegué a esa caseta casi de noche después de haber recorrido toda la cuerda de La Cabrilla.
La Cabrilla es la cuerda, de la Comarca de la Sierra de Cazorla, más alejada de Cazorla pueblo, y para mi, que por entonces éste solía ser siempre mi punto de partida en los años que aun no tenía vehículo propio, esa zona me pillaba ya lo suficientemente alejada para poder explorarla.
En esa época que recuerdo con nostalgia, la Sierra tenía para mí muchos lugares desconocidos. Me los imaginaba levantando mentalmente su relieve tras descifrar los mapas que podía disponer, que entonces eran bastante malos y poco precisos. Cuando finalmente podía recorrerlos, disfrutaba plenamente identificando lo que me había imaginado y descubriendo nuevos rincones, cumbres o pequeños valles que la escala de los mapas no acertaba a plasmar.
La Cabrilla era uno de esos sitios desconocidos por entonces. Sí había estado ya antes en Las Empanadas y en Navalasno, entrando desde Navanoguera, pero hasta allí había llegado. Aquel día de diciembre, uno de los más cortos del año, salí con dos amigos desde Fuente Acero, donde habíamos dejado el coche de uno de ellos, y tras recorrer la pista de Rambla Seca hasta Nava Noguera, por unos poyatos entramos a Navalasno.
A partir de allí todo era terreno nuevo por descubrir, pasamos por la Nava del Polvo y la de los Troncos, nos acercamos a la linde con la provincia de Granada para asomarnos a los barrancos que caen al río Castril, bajamos a Nava Centeno y la Chacona y el día iba cayendo. La idea inicial era haber bajado por algún paso hasta el Barranco del Guadalentín. Por entonces, la casa del Barranco, (hasta hacía poco había sido propiedad privada), se encontraba en bastante buen estado, abierta y era un sitio ideal para hacer noche, pero desde arriba no se veía ningún paso que ofreciera garantías de poder bajar sin encontrarte un farallón infranqueable. Así que fuimos recorriendo toda la cuerda hasta que cayó la noche.
Afortunadamente llegamos a la caseta de La Sabinilla. Y menos mal, pues una fría noche de diciembre, de las más largas del año, no era plan de pasarla a la intemperie en un saco de dormir malucho de verano, que era lo que consistía entonces mi equipo de montaña.
Afortunadamente llegamos a la caseta de La Sabinilla. Y menos mal, pues una fría noche de diciembre, de las más largas del año, no era plan de pasarla a la intemperie en un saco de dormir malucho de verano, que era lo que consistía entonces mi equipo de montaña.

Año 1988 - Año 2010

Al día siguiente, ya con luz, encontramos el paso del Tranco de la Marcolla gracias a una cabra montés que huyendo, vi como bajaba hacia el puntal de Ana María. Seguimos su ruta encontrando una bajada más o menos practicable hasta la Casa Forestal, que por entonces aun se encontraba en pie. Y de allí, cañada del Mesto adelante, hasta el Vado de las Carretas y el punto de partida del día anterior.

En mi caso esto de seguir blogs se está convirtiendo en todo un vicio... ale, va aumentando la lista.
ResponderEliminarEste blog Luis se hacía imprescindible, eres un tío con mucho interesante que contar.
saludos!
Joer Luis, me ha impresionado esta entrada, pero lo que más me ha llamado la atención ha sido ver la casa del Puntal en pie. Me la habían descrito muchas veces, pero verla me ha encantado. La primera vez que yo pasé por ahí debió ser 9 o 10 años despues y ya estaba destejada.
ResponderEliminarSaludos!!
Amigo Luis, no soy muy dado a deambular por otras paginas y blogs…tengo poco tiempo y el poco que tengo lo centro en el que modero, pero tu caso merece especialmente “alto en el camino”, creo que las costumbres están para saltárselas cuando es necesario.
ResponderEliminarTus relatos, fotos, vestimentas y paisajes me recuerdan a otros tiempos que yo viví y que recuerdo con mucho cariño…este relato me trae gratos y buenos recuerdos y encima viene de tu mano lo que ya es mucho pues siempre has sido muy correcto y atento con este que escribe. No será la primera ni la última vez que te visite…pasas a mi lista de favoritos. Gracias por despertarme viejos recuerdos.
SALUDOS DE HORNILLERO.