Hacer una ruta con noche incluida, a los que nos gusta disfrutar a todas horas de la montaña, siempre supone un añadido de sensaciones. No solo por admirar el momento mágico del anochecer en la montaña, ver como las sombras se van alargando y la luz va cayendo tiñendo las cumbres de tonos rojizos, y el espectáculo del amanecer del día siguiente. El hacer noche en el monte siempre supone un reto y un toque de aventura, si además, es un día de luna llena, y en su perigeo, con más motivo. Luego, el hacer una ruta planaeda por ti mismo, sin encontrar referencias de alguien que haya hecho lo mismo, y el que sea lineal (no circular) donde tienes que llegar al final propuesto, pues no hay opción de marcha atrás, todo hace que la ruta sea toda una aventura.
Como me ha pasado otras veces, entre quedarme en casa, y hacer la ruta en solitario, opté por lo segundo. Hay que disfrutar de las pocas ocasiones que da la vida. Así que a las 8:30 de la mañana del sábado estaba montándome en un autobús en la estación sur, donde pasaría sentado toda la mañana para hacer unos 200kms escasos. Me recordaba los muchos viajes que hice hace 30 años, desde Jaén a Cazorla en la Alsina tardando 3h. Ya me temí algo cuando el conductor al enseñarle el billete, dijo una exclamación,"...pero como vas tu por aquí,..son casi 5h". Los últimos 30kms íbamos solo el conductor y yo.
Me apeé en la parada de autobús que hay en el cruce de Bohoyo a algo menos de 3kms del pueblo, al que llegué andando por la carretera. Compré fruta y me tomé un par de botellines y sobre las dos de la tarde eché a andar. Desde luego no es la mejor hora para ponerse a andar en Junio, pero,.. "qué remedio". Si quería hacer la ruta prevista ese día tenía que avanzar casi 20kms.
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| Rio Tormes, a la altura de Bohoyo |
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| Entrando en Bohoyo |
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| Calle de Bohoyo |
A las 2 de la tarde, con el sol en lo más alto, me pongo a andar ya en serio y por buena cuesta, al principio un pinar da algo de sombra, pero al atravesar una cancela y un muro, y dar vistas a la Graganta de Bohoyo, ya es todo monte bajo. y el sol cae implacable. Al menos, los cantuesos y los piornos están en flor dando color y aromas al paisaje.
La cuesta da un respiro mientras el camino se dirige al arroyo de los Colgadizos, a la derecha del camino brota un manantial y lleno la botella, pues no se cuando volveré a encontrar una fuente. Y ahora el camino empieza una subida continua en la que tendrá que remontar más de 500m de desnivel hasta el Collado del Sillado.
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| Al menos el camino es bonito y bien marcado |
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| Garganta de Bohoyo |
Una vez alcanzado el collado el camino se encuentra con un muro de piedra seca. Un muro largo, muy largo del que no se ve el principio ni el final. Miro el mapa y veo que tengo un vértice geodésico cerca, a poco más de 1km. de distancia. El problema es que todo el monte lo cubre un piornal cerrado que impide el paso. La única forma "cómoda" de avanzar es andando sobre el muro de piedra.
Es ancho y, aunque las piedras están sueltas, con cuidado y buen pie llego hasta el vértice: "Pastor", según el mapa, y Turmal según los lugareños.
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Pared que separa los términos de Bohoyo y Navalonguilla,
La única forma de evitar los piornos es andando por encima. |
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| Desde el Turmal,. Al fondo el Cancho. |
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| Al oeste la Sierra de Béjar. |
Regreso al collado donde había dejado la mochila. Algo más arriba, un refugio circular en ruinas del que todo apunta a que ha debido sufrir un incendio reciente. Recuerdo que hace menos de un año otro refugio cercano ardió por el descuido de unos cazadores y me pregunto si no le debió de ocurrir algo parecido a este. Junto a las ruinas un panel cuenta la historia del Camino de la Guía. Camino que seguiré en los próximos kilómetros.
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| Camino de la Guía |
Y efectivemente empiezo a encontrar hitos enormes, mojones que marcan el camino sobresaliendo más de un metro sobre el cerrado piornal.
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| Piornos en flor en el camino de la Guía |
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| Monumentales mojones marcan el camino. |
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| Y son más de 100. |
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| Al fiondo el Pico Covacha |
Al llegar a lo alto de Sierra Llana, abando no el camino de la Guía y me dirijo hacia el este. Mi objetivo es buscar un buen lugar con buenas vistas para pasar la noche. Pienso que puedo llegar a la Cumbre del Cerro de la Batalla, uno de los más altos en esta zona de la sierra.
Paso por el Chozo y la fuente de los Peones, donde lleno agua pues imagino que no volveré a encontrar otra fuente en lo alto de la Sierra.
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| Chozo de los Peones, en lo alto de Sierra Llana |
La cuerda cimera deja de ser llana y se vuelve abrupta mostrando la profunda garganta de Alardos hacia la Comarca de la Vera y las Hoyas del Bollo hacia la garganta de Bohoyo y valle del Tormes.
Encuentro grupos de monteses, que sin duda alguna son las reinas de estas cumbres y se mueven con total soltura por los farallones graníticos.
2º parte: El Alto de la Batalla y bajada a Madrigal
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