Y eso he hecho este fin de semana. Dos salidas relámpago a la Sierra de Guadarrama a disfrutarla en unas condiciones excepcionales.
Eso sí, mucho, muchísimo frío. Hoy 10 grados bajo cero marcaba el termómetro del coche a las 8 de la mañana cuando empecé a andar. Y 6 bajo cero a las 11 cuando arranqué el coche ya de regreso, a pesar de que ya llevaba un par de horas dándole el sol
Unas fotos.
Ayer sábado, me levanté poco antes de las 7 de la mañana y subí al puerto de Navacerrada con la idea de probar las tablas de travesía a ver si aun seguían siendo útiles después de un arreglo casero un tanto chapucero.
AL llegar a Navacerrada decido ir a lo más fácil y enfilo hacia 7 picos, también es cierto que me dejo atraer por el pinar todo blanco que se veía desde la carretera de acceso al puerto.
Conforme voy ganando altura se ganan vistas a las cumbres de Guadarrama, al fondo Peñalara, la cumbre reina de la Sierra
Y al sur, La meseta, el extremo norte, Madrid
Por fin, después de la subida, asoma el vértice geodésico de 7 picos, todo helado
Pero no es impedimento para llegar a la misma cumbre.
Ya que había cargado con las tablas hasta arriba, ahora toca bajar. Mi falta de experiencia en el esquí se ve en lo poco profesional de la huella, pero aun así fue toda una gozada ir deslizándose entre los pinos blancos, todo un juego de luces y sombras que dejaban entrever las cumbres de la sierra.
Esto fue el sábado. Un ratillo breve de Sierra de 8 a 11, pero muy disfrutón. A las 12 ya estaba en casa, con ese buen sabor de boca de pensar que ya, aunque solo se lleve medio día vivido, ya ha sido un día memorable pues se ha vivido intensamente.

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