Antonio tiene que volverse, y ese mismo día llegar a Bergamo, pues al dia siguiente de madrugada toma el Vuelo para España.
A mi me quedan un par de días más, así que sigo hacia el norte por el sendero Constanzi, mi idea era recorrer la segunda parte del macizo, hasta el final. Esta segunda parte no tiene paredes tan verticales, y está mucho menos concurrida. El Sendero Constanzi va cerca de las cumbres saltando entre vasares y collados. Aquí, el camino instalado con ferrata es sólo en el trozo más imprescindible. De hecho en muchos sitios se echa de menos algun cablecillo. (más que nada porque vienes acostumbrado de las otras Bocchette, donde abunda mucho el cable ferratero)
El cruce donde nos depedimos, y Antonio tomando su camino de regreso.
El macizo de Presanella, desde un espolón del sendero Costanzi
Una de las escaleras del sendero Constanzi, se puede ver la pendiente que había que superar hasta alcanzarla.
Vistas desde el sentiero Constanzi.
Y otro de los trozos cableados:
A las 1 y media de la tarde llegué al Refugio Libre "Bivacco Bonvecchio", muy bien preparado y decidí quedarme ya allí. Calculaba que en 6 horas más llegaría al Refugio Peller, en el extremo norte de Brenta y tenía todo el día siguiente por delante.
El guarda del Refugio Graffer me habia dicho que la previsión del tiempo era buena
Una hora antes de anochecer llegó al refugio un grupo de dos italianos y dos italianas una chica danesa y otra de islandia, En el refugio había sitio, (tiene 8 plazas), me comentan que la previsión no es tan buena, que para el lunes decían un 60% de lluvía.
A las 5 de la mañana, me despierta el sonido de la lluvia golpeando en el techo metálico del refugio que cesa al rato, (y vuelvo a dormir tranquilo), pero al amanecer este es el panorama: Había cesado el ruido porque la lluvia había pasado a ser nieve. Está nevando y fuerte:
Ese día tenía que llegar como fuese a menos de 2 o 3h de algun pueblo pues al día siguiente salía mi avión desde Bérgamo. Vamos que no me podía quedar en el refugio. Viendo que está nevando fuerte decido que hay que escapar cuanto antes. Antes de que la capa de nieve tape del todo el sendero. No llevaba GPS. (bueno sí, pero ya sin pilas). Reviso las fotos del día anterior (una de las grandes ventajas de las cámaras digitales), para memorizar el recorrido y me lanzo, sin desayunar siquiera.
Este es el aspecto que presentaban las ferratas de las fotos anteriores:
Vamos, que tenía que andar dando pasos muy seguros,.... debajo de esa pendiente había una pared de 300 o 400m verticales. Pero en nieve recén caida se andaba bien, no era resbaladiza y la capa que había caído aun no era muy gruesa.
La escalera del día anterior (se puede comparar con la foto de más arriba)
Finalmente hora y media más tarde alcanzo el collado de 3 Sassi, aquí respiro tranquilo pues he pasado lo más crítico.
Bajé hasta Madonna de Campiglio por el camino más rápido y seguro que vi en el mapa (Vall di Gelada). A medio día estaba ya allí y por la tarde que despejó un poco subí de nuevo al refugio Graffer. El guarda del refugio me comentó que habían llamado los italianos desde el Bivacco Bonveccho y él mismo les dijo que no intentaran bajar que se quedaran en el refugio. (Luego me comantaron en un correo electrónico que tuvieron que quedarse allí dos noches).
Unas fotos desde el Graffer y del día siguente (tiempo estupendo, como suele ocurrir el día que tienes que irte), en que en 2 horas bajé de nuevo a Madona d. C. por Vallesinella.

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