Caravaca - Castril en bici
Campos de Moratalla: Caravaca - Río Alhárabe¿Tiene límites la Sierra?.
Dejando a un lado los límites administrativos impuestos, que no tienen nada que ver con los límites geológicos o mejor dicho los orográficos que son más evidentes, (los que el propio relieve marca), la Sierra es grande, casi infinita.
Normalmente el viajero que llega al Parque Natural, lo hace entrando desde Cazorla, es lo más conocido, la marca un tanto impuesta, pues ahí se expropió antes el terreno y se creó el Coto de Caza, se construyó el parador y se empezó a invertir más en el turismo. Pero también tiene el inconveniente que es la zona más masificada. En fechas como Semana Santa, la afluencia de turistas es tan grande que se crean atascos en la carretera, en el pueblo, en las zonas más visitadas ...etc.

Cuando el viajero llega a la Sierra entrando por Cazorla se encuentra que la cuerda de sierras se levanta de repente separada de forma clara de la campiña olivarera del Guadalquivir. Quizás este límite orográfico occidental sea el más evidente. Pero fuera de lo que es el Parque Natural, el relieve de sierra se extiende por otras direcciones. Al fin y al cabo se trata de un sistema montañoso mucho más amplio de lo que es Parque Natural. Hacia el Sur está surco del Guadiana Menor, pero es un relieve accidentado, con innumerables cárcavas y ramblas, siendo además una tierra árida y semidesértica, terreno yermo, que el hombre apenas ha podido sacarle provecho. Al otro lado del Guadiana se continúan las sierras de Larva y Cabra que con dificultad empiezan a verse pobladas de pinares que van aguantando esas duras condiciones. Hacia el este, la sierra cambia de provincia y de nombre, ahora es Castril, también Parque Natural, pero son las mismas montañas, un poco más al norte y más al este, otras sierras que son continuación: Guillimona, La Sagra y en la provincia de Albacete: Sierra de las Cabras, Sierra de Huebras, de Moratalla, del Gavilán... Un conjunto de valles y elevaciones que se van extendiendo al norte y este como los pliegues de una sábana tras un buen sueño, y agrupadas ahora en una denominación comarcal "Sierra del Segura".
El Caso es, que esta pasada Semana Santa intentando evitar la masificación de la zona de Cazorla, decidí ir a conocer esas sierras colindantes, y hacer realidad un plan que ya me rondaba la cabeza desde hace lo menos 10 años. Era recorrer desde los confines de la sierra en la provincia de Murcia hasta la parte ya conocida de Cazorla. Para la logística disponía de la línea regular de autobús que hace el servicio Jaén-Benidorm parando en todos los pueblos del sur y este: Quesada, Pozo Alcón, Castril, La Puebla,... Ya había utilizado esta línea en varias ocasiones. La que recuerdo con más ilusión, fue hace 20 años que fui con la mejor compañía, en dos días andando de Cotorríos hasta Castril sin conocer entonces nada de esa zona. El mapa que llevábamos, (un 1:50.000) del ejército, se acababa poco más abajo del Cortijo del Nacimiento y no sabíamos lo que nos quedaba hasta el pueblo. Casi perdemos el autobús de vuelta a Peal. Ahora me apetecía volver a recorrer esa zona, haciendo parte de la ruta aquella, desde Cañada Mergosa a Castril, por todo el barranco de Marfil y refrescar los recuerdos de aquella escapada 20 años antes.
Con ese plan me planté en coche en Castril, de camino me acerqué a la aldea del Fontanar para fotografiar una panorámica desde el mirador de Lirio. Una buena atalaya sobre los barrancos del Guadiana Menor. En Castril aparqué el coche, preparé el equipaje embalando la bici en bolsas grandes de basura tras desmontar las ruedas, y me puse a esperar el autobús que llegó bastante puntual. En Huéscar hizo una parada de una hora que aproveché para comer algo pues al llegar a Caravaca a las 3 de la tarde ya apenas me quedarían 6 horas de luz del día y quería avanzar camino.
Así llegué a Caravaca de la Cruz a la hora prevista y tras montar de nuevo la bici subí a visitar el Santuario de la Cruz. Este año 2010 es año Jubilar de Caravaca, y de paso me llevé el certificado de Peregrino que expiden en la oficina que hay junto al Santuario. De Caravaca a Moratalla tomo una pista que va prácticamente paralela (y a tramos justo por encima) al canal del Taibilla. Pista bonita que me hace evitar la carretera hasta apenas 1km de Moratalla.
Ya entrando a Moratalla me llama la atención un ruido sordo que se va incrementando conforme me acerco hasta hacer retumbar el suelo. Se trata de la Tamborada del Jueves Santo, una tradición muy antigua donde los Moratalleros se visten con túnicas de lo más variopintas y salen a tocar el tambor por la calle. El resultado es curiosísimo. Recorro las calles de Moratalla llenas de tamborileros cada uno con la túnica a su manera y busco un bar donde a duras penas me hago entender para pedir un café cortado. El sonido de los tamborees hacía imposible mantener cualquier conversación.
Entre la visita al Santuario de la Cruz en Caravaca, el recorrido por las calles de Moratalla y el café se me había hecho algo tarde. Eran casi las 6 y apenas llevaba 15 kilómetro y quería hacer al menos otro tanto pero en loq ue queda si habría cuesta. Me pongo en camino, los primeros kilómetros son llanos y por asfalto hasta cruzar el Río Alhárabe, junto al que ya voy a pedalear el resto del día. A partir del Camping "La Puerta", ya es pista sin asfaltar. y el paisaje va ganando en belleza. El valle se encajona, se pasa sobre unos farallones que caen a pico sobre el río estrechando su cauce y se levantan a los lados paredes de roca rojiza y gris que contrasta con el verde de los pinos. Se pasa junto a varios cortijos y hay que vadear el río, va muy cargado y no me atrevo a pasarlo montado, por lo que me descalzo y lo paso empujando la bici. Tras el segundo vadeo hay un pradillo verde que invita a descansar. Sigo un poco más pero viendo que son ,más de las 8 de la tarde y me queda menos de una hora de luz, pienso que tengo que buscar ya un buen sitio para hacer noche y regreso al prado junto al río. Allí vivaqueo bajo las estrellas. A media noche despierto y noto leves crujidos al moverme en el saco. Me doy cuenta que está cubierto de hielo por encima.

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