sábado, 7 de enero de 2012

Por las dos vertientes de Castril, del Agüero Alto a la Zurdica

El último día de mis vacaciones de Navidad quise acercarme a la Sierra de Castril.
No es que me pille especialmente a mano desde Cazorla, pero siempre he pensado que es de las mejores sierras para recorrer en un día claro de invierno.

De los Barrancos que de la Cabrilla vuelcan al Río Castril, ya había recorrido los más conocidos: Tunez, El barranco del Puerto, El de la Osa, El del Buitre, de Laude,... Pero me quedaban dos de los más grandes: El barraco del Charcón y el de la Magdalena. Este último, me seducía especialmente desde la primera vez que subí a las Empanadas, hace ya 20 años. Desde allí arriba, la sierra que se ve hacia levante, hacia el río Castril es totalmente diferente a la del lado opuesto. Se ve el cauce de los barrancos muy abajo, con el lecho seco, muy blanco, parece un camino, a veces embarrancado y a veces más amable permitiendo pequeñas praderas a las orillas, protegido por laderas escarpadas donde sobresalen curiosas formaciones de piedra. Unos pocos pinos dispersos dan una nota de color en la aridez de la vertiente granadina que contrasta con los extensos pinares de Fuente Acero y el Guadalentin.  

Con la idea de andar por fin por esos barrancos, me dirigí el 7 de enero hacia Castril. Dejé el coche justo donde acaba el asfalto. Donde la pista se mete definitivamente en el surco del río Castril. Era aun muy temprano y quería recorrer a pie esos primeros kilómetros viendo como poco a poco el sol iba ganando terreno por las cumbres que iba a triscar horas después.


Estribaciones del Cerro Agüero Alto, con los primeros rayos de sol
 Al cabo de 40 minutos de marcha, después de haber cruzado el río Castril,  abandono la pista por la izquierda y remonto una ladera empinada pasando por los muros de una tinada en ruinas y buscando un camino que me pudiera acercar al paso por donde pretendía entrarle al barranco.


El embalse del Portillo va quedando abajo. Al fondo Jabalcón y la Sierra de Baza.

Todos estos arroyos de la derecha orográfica del río Castril se caracterizan por presentar un perfil muy acusado cuando van a desembocar al valle principal. Todos terminan de alguna forma en barrancos y cerradas que es imposible remontar. Por eso, para acceder a la parte alta, hay que buscar un paso que permita entrar en el cauce del barranco pasadas estas cerradas. Y por lo general, hay que subir bastante.

Mirando un mapa había visto un posible paso al barranco del Charcón en la cota 1500m y hacia allí me encaminé. El paso existía y era practicable, y hasta se adivinaba un camino por la ladera que entraba hacia el barranco.

Entrando en el Barranco del Charcón

Caminillo que me permitió acceder al barranco
 Una vez en el lecho, a veces seco y a veces con agua, intento remontarlo pero se encajona varias veces con algún que otro salto que no es fácil superar. Tengo que hacer trepadas un pelín delicadas por las orillas y volver a bajar al cauce pasado el obstáculo. Llega un momento que tengo que separarme bastante por la ladera derecha y cuando quiero volver, hay un resalte de 5 a 10m que me lo impide, y me hace ir separandome cada vez más del lecho del barranco. Tomo un vasarillo para intentar bajar pero se va estrechando, cuando parece que ya no tiene continuación encuantro un boquete que me permite destrepar el escalón.


Un boquete me permite volver al cauce.



Uno de los encajonamientos del barranco del Charcón

Llegando a la cabecera del barranco.

Después de unas 4 horas y mucho desnivel, por fin alcanzo la cuerda divisoria entre el barranco del Charcón y de la Magdalena. Este último es mucho más profundo y para llegar al fondo hay que bajar sin camino por una ladera muy inclinada.


Cerca de la cumbre del Agüero Alto


Barranco de la Magdalena
En el lecho del barranco se anda bien. Al principio es más abierto que el del Charcón, pero tras un par de kilómetros se estrecha mucho, imposibilitando el paso. Tengo que trepar por la izquierda y ganar bastante altura. Un paso muy aéreo me ahorra dar un gran rodeo

Por el fondo del Barranco.

Estrechamieno en el barranco de la Magdalena.
Superado el barranco, vuelvo al cauce pero por poco tiempo.  Los estrechamientos se suceden y tengo que buscar el camino que me saque del barranco, y lo encuentro sin problema, aunque más que un camino es un flanqueo por la ladera muy inclinada, en algun momento tengo que agarrarme a una sabina para mantener el equilibrio.

Parte final del Barranco de la Magdalena, donde ya no se puede ir por el cauce y hay que seperarse hacia la derecha

A las 3 y media llego al Río Castril.  Por delante me quedan 3 horas de luz y otros barrancos que tampoco conocía. El del Picón y el de las Canalejas. Además de este se había leído que existía un viejo camino arriero que pasa por varios cortijos en ruinas. Me propongo intentarlo y vuelvo a encarar otra cuesta.


Puente sobre el Río Castril
El barranco de la Magdalena visto desde Las Canalejas
Encuentro el camino sin problemas. Aunque se ve muy abandonado se puede seguir y así voy remontando pasando por las ruinas del cortijo y la tinada del Picón, la cueva del Cepero y el cortijo de las Canalejas.

Ruinas de la tinada del Picón  en el barranco de las Canalejas.

Cerro Agüero Alto y surco del barranco dela Magdalena desde el barranco de las Canalejas.

Cueva del Cepero
Del Cortijo de las Canalejas a coronar la divisoria de Sierra Seca aun queda un trecho. Al otro lado del barranco se ve un cinto que en diagonal sube hasta casi el Collado de las Tablas, que es el punto más idóneo para ganar la cresta. Tan solo para unos minutos a rellenar agua en el manantial del Arroyo de las Canalejas y prosigo cuesta arriba. Son las 4 de la tarde y ya quedan pocas horas de luz.

El el Collado de las Tablas, Sierra Seca.
Una vez coronada la cuerda y remontada una loma, veo al fondo el Puntal de la Zurdica, con su vértice geodésico. El límite sur de Sierra Seca. A partír de ahí la cuerda cae a plomo sobre los campos de Fátima.

Se veía ya cerca, y parecia que iba a tardar poco, pero para llegar se interpone un lapiaz muy complicado de andar, lleno de fracturas, grietas y escalones que me hacen dar varios rodeos.

Puntal de la Zurdica
Llego a las 17:30. A partir de aquí se que hay un camino menos evidente. No lo conocía, pero no creo que, resulte complicado encontrarlo. Me lo tomo con calma y descanso un rato disfrutando del atardecer.

Como suponía encuantro facilmente elcamino de bajada, y menos mal, pues para bajar hay que superar el Tranco de la Zorra y el camino astutamente lo va sorteando en múltiples zigzags.



Puntal del Estepar y escalera del Tranco de la Zorra
En estas estas curvas del camino veo ponerse el sol por detrás del pico del Buitre. Al fondo en Sierra nevada aun durará unos minutos más.
Sierra Nevada y embalse del Portillo
Superado el obstáculo del puntal del Estepar llego a los Tornajos de la Chispa, la única fuente en todo este trozo de camino. Y por lo que se ve es muy concurrida por el ganado. A partir de aqí el camino es ancho y cómodo. Va bajando muy suavemente cruzando un par de collados.

Tornajos de la Chispa
 Se me hace de noche pero el trazado del camino que ahora atraviesa una zona de arenales blancos, se adivina bastante bien. Los últimos kilómetros, entre olivares, cortijos y perros que me salen ladrando, los hago a la luz de la luna, practicamente llena.

Llego al coche a las 19:30. El gps marca 34kms y más de 2200m de desnivel acumulado.

La luna sobre uno de los cortijos ya finalizando la ruta


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